Grupo Scout Padre Juan: legado de servicio en el corazón de Río Gallegos
27 de octubre de 2025
En el humilde barrio San Benito de Río Gallegos, un grupo de niños, niñas y jóvenes se reúne cada semana para vivir la aventura del escultismo. El Grupo Scout N° 1479 "Padre Juan", que funciona en las instalaciones de la iglesia San Benito – ubicada en la intersección de las calles 13 y 22 –, celebró el pasado 26 de octubre un nuevo aniversario de su fundación. A pocos años de su creación, este grupo se ha convertido en un faro de valores y servicio comunitario, honrando con su nombre la memoria del querido padre Juan Barrio Herrero, histórico sacerdote de la ciudad cuyo legado inspira cada una de sus actividades.
Fundado hace pocos años bajo la órbita de Scouts de Argentina, el Grupo Scout Padre Juan nació con el propósito de brindar a la juventud del barrio una oportunidad de crecimiento sano, formación en valores y contención. Actualmente está conformado por alrededor de 17 miembros activos, organizados en tres ramas: Manada, Unidad Scout y Caminantes, que abarcan desde la niñez hasta la adolescencia. Estas ramas son guiadas por un dedicado equipo de siete educadores voluntarios – en su mayoría exscouts y padres – que dedican tiempo y esfuerzo para transmitir el espíritu scout a las nuevas generaciones. Ellos planifican actividades, cuidan la seguridad de los jóvenes y actúan como mentores, habiéndose formado específicamente para esta labor. Su contribución es invaluable: son el motor humano que mantiene vivo al grupo.
Llevar el nombre "Padre Juan" no es casualidad. Juan Barrio Herrero fue un sacerdote que durante cinco décadas trabajó incansablemente por los barrios más humildes de Río Gallegos. Impulsó la construcción de la iglesia San Benito y siempre estuvo al servicio de quien lo necesitara, recorriendo las calles en su camioneta para brindar ayuda espiritual y material. Fallecido en 2013, el padre Juan es recordado por su enorme vocación solidaria. El grupo scout adopta esos mismos valores de entrega y ayuda al prójimo, procurando continuar su legado. Cada vez que los jóvenes entonan la oración scout o renuevan su promesa, reafirman ideales de solidaridad y amor al prójimo que distinguieron al párroco. De este modo, la figura del padre Juan sigue presente en la labor cotidiana de estos scouts.
Las reuniones semanales del Grupo Scout Padre Juan se realizan los sábados por la tarde, cuando el salón parroquial se llena de vida y risas. Allí, los scouts participan en juegos cooperativos, talleres al aire libre, aprendizaje de técnicas de campamento y charlas formativas en valores. La metodología es “aprender haciendo”: arman carpas, cocinan en equipo, aprenden primeros auxilios y otras destrezas, siempre de forma lúdica, promoviendo el compañerismo y la confianza en sí mismos. Muchos niños tímidos encuentran en el grupo un espacio donde hacer amigos y superar sus miedos, mientras que los educadores hallan la satisfacción de formar personas de bien para la sociedad. Como resume una frase conocida entre scouts: “una vez scout, siempre scout”. Los valores aprendidos de pequeño acompañan toda la vida.
Más allá de sus actividades internas, los scouts de Padre Juan se caracterizan por estar siempre listos para servir a la comunidad. Durante el peor momento de la pandemia de COVID-19, dijeron “presente”: colaboraron en comedores comunitarios del barrio y ayudaron a repartir alimentos y mercadería a familias necesitadas, poniendo el hombro en momentos difíciles. Cada primavera, en el Día Mundial de la Limpieza del Planeta, los jóvenes y sus educadores se movilizan para recoger residuos y concientizar sobre el cuidado del ambiente. Asimismo, participan en la peregrinación anual a Güer Aike, instalando puestos de agua caliente y mate cocido para acompañar y animar a los fieles en su larga caminata. Son gestos sencillos pero significativos, que reflejan el compromiso diario de realizar una Buena Acción, principio fundamental del escultismo.
La presencia del Grupo Scout Padre Juan se ha hecho sentir en distintos ámbitos de Río Gallegos. Sus integrantes se suman a campañas solidarias de la ciudad y participan en actos patrios u otras celebraciones comunitarias cuando se los convoca. Este año incluso formaron parte de una Expo Scout abierta al público, donde mostraron sus proyectos junto a otros grupos locales e invitaron a más jóvenes a sumarse al movimiento. Estas instancias de trabajo en red demuestran que el escultismo en la ciudad está unido y en crecimiento.
El apoyo de la parroquia San Benito y de las familias ha sido fundamental para el desarrollo del Grupo Padre Juan. La comunidad religiosa – con su párroco a la cabeza y colaboradores como la hermana Marilú – acompañó al grupo desde sus inicios. Asimismo, los padres de los scouts colaboran activamente en las meriendas de los sábados, en rifas y eventos para recaudar fondos, y apoyan en cada actividad. Esta red de apoyo permite que, pese a las limitaciones propias de un barrio periférico, el grupo cuente con los recursos básicos para seguir adelante.
Al conmemorar otro año de camino recorrido, el Grupo Scout Padre Juan reafirma su misión de "dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos". Cada integrante renueva su promesa de vivir con honor y servir al prójimo. En tiempos de individualismo, el ejemplo de estos jóvenes, que dedican sus sábados a ayudar a los demás, siembra esperanza de un futuro mejor. El Grupo Scout Padre Juan, con su ejemplo cotidiano en San Benito, demuestra que la solidaridad, la amistad y el compromiso aún prenden fuerte en el corazón de la juventud santacruceña. Su recorrido apenas comienza, pero ya ilumina a su comunidad.
Octavio
Chaparro
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